Inflación en México se ubica en 3.45% durante septiembre de 2026
El INEGI reportó un ligero incremento en el Índice Nacional de Precios al Consumidor, impulsado principalmente por el alza en el costo de alimentos básicos.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó este jueves que la inflación en México alcanzó una tasa anual de 3.45% al cierre de septiembre de 2026. Este ligero incremento en el Índice Nacional de Precios al Consumidor refleja una presión sostenida en el costo de la canasta básica, la cual ha impactado directamente en el gasto corriente de las familias mexicanas durante el último mes.
El reporte oficial destaca que el comportamiento de los precios ha sido influenciado predominantemente por el sector agropecuario. Productos de alta demanda en los hogares, como el jitomate y la cebolla, registraron variaciones al alza significativas, lo que contribuyó a elevar el indicador general de inflación en comparación con los registros obtenidos en el mes de agosto.
Especialistas financieros señalan que este comportamiento en los precios de los productos perecederos es un factor determinante para el cálculo de la inflación mensual. Aunque el entorno económico mantiene una tendencia de vigilancia, los sectores de alimentos frescos continúan siendo los más volátiles y sensibles a las condiciones estacionales y de distribución logística en el territorio nacional.
Por su parte, el Banco de México se mantiene atento a la trayectoria de estos indicadores para la toma de decisiones en materia de política monetaria. El objetivo central de la institución sigue siendo mantener la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional, vigilando que los choques de oferta en productos específicos no generen presiones inflacionarias de largo plazo en el resto de la economía.
Los consumidores han comenzado a notar estos ajustes en los mercados tradicionales y centros de autoservicio de distintas entidades del país. Mientras el gobierno federal evalúa las condiciones de mercado, la población continúa ajustando sus hábitos de consumo ante la fluctuación en los precios de los insumos básicos de la dieta mexicana.


